No podía dejar de escuchar esa melodía, era tan dulce, relajante y armoniosa ¿Dónde la había escuchado antes? No lo recordaba con exactitud. Era tan vibrante, tan mágica que me transportaba a otro mundo el cual no podía describir. ¿Por qué no podía recordar su nombre? Esa era una de las cosas que tampoco sabía identificar. Esta mañana volvió a sonar dentro de mi cabeza mientras yo dormía. En mi sueño me encontraba sentada abajo de un árbol, junto a un hermoso lago. Yo estaba leyendo un libro cuando de repente comencé a escuchar aquella melodía de un lugar cercano. De inmediato me atrapo por completo, sin embargo no podía identificar de donde venía el sonido. Cuando al fin logré encontrar el lugar desperté de mi sueño. Paralizada, era la tercera o quizá la cuarta vez que escuchaba esa melodía en mis sueños. Ya no pude dormir más, por pensar en su procedencia ¿Dónde la eh escuchado antes? Me preguntaba una y otra vez. No había respuesta en mi cabeza. Me levante para ir al piano a reproducirla, pero a pesar de tener en claro cada compas de la melodía mis manos se negaban a interpretarla, desobedeciendo mis deseos de reproducción sonora.
No podía hacer más que pensar en eso un poco de tiempo, a veces lo esquivaba mentalmente tratando de evadir dicha melodía con otras tantas que mi mente guardaba, como lo eran las que interpretaría esa misma noche en mi recital de piano sobre música de Frederic Chopin. Cuando pensaba en la música de Chopin mi mente se relajaba y olvidaba momentáneamente aquel sueño repetitivo que tenía en las mañanas. Después del insomnio matutino decidí tener una pequeña práctica a horas muy tempranas de la mañana para relajarme. Mi práctica estaba centrada en algunos Nocturnos de Chopin que interpretaría por la noche y estudios. Sólo así podía relajar mi mente y hacer olvidar aquel sueño que había tenido más temprano en la madrugada. Era tan tranquilizante esa música en esos momentos, relajaba mi corazón y mi mente. Mientras tenía la práctica matutina me daba un poco de hambre, siempre corría a la cocina a prepararme un poco de yogurt natural con fresas, arándanos, duraznos y melones endulzado con miel de abeja. Era una combinación perfecta para mi cada mañana de práctica.
Más tarde por la mañana aún, debía ir a recoger algunos libros a una librería cercana a mi casa. Estaba a un par de días de irme a un largo viaje, así que debía de preparar cada una de las cosas que me llevaría a mi nueva casa cuanto antes. La librería se encontraba aproximadamente a cinco cuadras de mi casa cerca de un lindo parque que me gustaba mucho. Antes de ir a recoger los libros que me quede unos minutos sentada en una banca del parque tomando un poco de aire fresco. Ese parque estaba lleno de árboles, flores y plantas de diversos colores. Amaba la sensación de respirar el aire directo de los arboles a mi alrededor. Me encantaba lo verde, el verdor de las plantas vivientes que se encontraban en ese lugar. Muy pronto me encontraría en un lugar donde ese tono predominaba por doquier, eso decían las personas que conocían Santa Lucia. Yo había ido a este lugar hace tiempo, creo que cuando era niña eso decían siempre mis padres, quienes tenían una bonita casa de verano por aquel lugar. Mi madre decía que cuando era niña yo siempre iba cada verano con ellos, yo no lo recuerdo. Me emocionaba mucho poder pasar una temporada por aquellos lugares. En Santa Lucia había un instituto superior de música, el cual me había pedido que fuera a enseñar algunos curso de piano a sus alumnos. Esa idea me gusto mucho por la ubicación del lugar, en un pueblo cercas de las montañas. Además la casa de mis padres tenía un hermoso piano, donde se podía ver un hermoso paisaje mientras se tocaba. Creo que el piano era lo único que recordaba de Santa Lucia, esa habitación en particular me parecía mágica, me gustaba mucho ya que se encontraba cerca de mi habitación en aquella casa. Me quede algunos minutos en aquel parque junto a un pequeño lago que tenía, estaba haciendo algunas anotaciones de las cosas de que debía dejar listas para mi viaje, hasta que voltee a ver mi reloj y me di cuenta que se estaba haciendo muy tarde para mí. Me levante para ir a la librería a recoger mis libros lo antes posible, aunque era un poco difícil llegar rápido a aquel lugar. Cerca de la librería se encontraban varias tiendas que llamaban mi atención, una tienda de dulces y chocolates, una pastelería, una nevería italiana, un café que visitaba muy a menudo, entre otras. Siempre que iba a recoger algún libro pasaba por alguno de estos comercios a comprar alguno de sus productos. Sin embargo este no podía ser uno de esos días, ya que debía regresar de inmediato a casa para hacer diversas cosas antes de los últimos preparativos para mi recital de la noche. Después de recoger mis libros pensé, no sé cuando vuelva a venir por estos lugares quizá deba quedarme algunos minutos a comer algo. Sólo unos minutos no me retrasaran en ninguna otra tarea, así que fui a la nevería a comer una deliciosa nieve italiana de fresa. Camine nuevamente a casa cuando ya casi era la una de la tarde. Estaba decidida a no cocinar ese día, así que había pedido de comer a un restaurante que me gustaba mucho para ahorrar tiempo.
Al llegar a la casa de inmediato me dirigí a mi habitación para comenzar a recoger algunas cosas que llevaría a mi viaje. Debía de terminar y tener en orden todo esa misma tarde, para al día siguiente iniciar mi viaje a Santa Lucia. Así pase la tarde ordenando todo perfectamente, dejando la casa en orden para cuando yo regresará en algunas semanas más. Realmente no sabía si volvería en poco tiempo o tardaría mucho en regresar. Nunca pensaba en el futuro, no me gustaba planear nada de lo que haría el día siguiente, o las próximas semanas. Yo amaba que el tiempo me sorprendiera y me colocará en lugares que nunca había imaginado antes. Termine de ordenar mis cosas a las seis de la tarde con cuarenta y tres minutos, justo a tiempo para empezar a arreglarme para mi recital de la noche, el cual sería a las ocho en punto en un teatro a un par de cuadras de distancia de mi casa. Fui a darme un baño antes de cambiarme con el vestido que deseaba usar para ese entonces. Justo a tiempo para salir de mi casa estaba lista. A unos minutos de distancia del teatro llegue a tiempo para hacer los últimos preparativos antes del recital. Ya había muchas personas, lo cual me hacía sentir un poco nerviosa antes de comenzar. Pero en el interior de mi estaba muy emocionada, yo amaba intensamente la música de Chopin, una de las cosas que más gustaba era poder compartirla con otras personas que sentían el mismo amor por ella. A la hora señalada comencé mi recital con el Nocturno Op. 9 no. 1 en Si bemol menor, era tan elegante, dulce y relajante. En volvía cada uno de mis dedos en cada nota que debía interpretar, estaba tan emocionada. La audiencia estaba muy atenta, escuchando atentamente la primera pieza que les estaba presentando, era una de mis favoritas, lo hacía notar en cada nota. Posteriormente interprete el Nocturno Op. 9 no. 2 en Mi bemol mayor, la cuál es una de las piezas más dulces que yo conozco de Chopin. Al oírla provocaba nostalgia en mi corazón, al mismo tiempo que dulzura, me llenaba de tranquilidad cada una de sus matices. La audiencia estaba muy conmovida de igual manera que yo me encontraba. Todos estaban atentos, felices cuando comencé con mi tercera pieza el Nocturno Op. 9 no. 3 en si mayor. Estaba tan emocionada, las personas que me acompañaban también lo estaban, les gusto mucho este bloque de nocturnos, tanto como a mí misma al prepararlos. Para continuar con el Nocturno Op. 32 no. 1 en Si mayor y el Op. 32 no. 2 en A bemol mayor fueron los que culminaron la primera parte del recital. Salí unos minutos a relajarme un poco para posteriormente continuar con la parte segunda, la cuál a inicié con un par de nocturnos que me gustan mucho ello son el Nocturno Op. 62 no. 1 en Si mayor y el Op. 62 no. 2 en Si mayor, este último es mi nocturno favorito. Así que cuando me toco interpretarlo me llene de mucha emoción, es tan nostálgico y dulce, perdí el control del tiempo para mezclarme entre las emociones que tenía al interpretarlo. También interprete en Estudio Op. 10 no. 3 en Mi mayor muy dulce y romántica pieza, para finalizar con dos un poco más rápidas y agresivas como lo son los Estudios Op. 10 no. 4 en Do sostenido m y 12 en Do menor. La audiencia estaba encantada con cada unas de las presentaciones, escuchar sus aplausos sentía mucha satisfacción por mi trabajo realizado esa noche. Fue una expendida noche la cual recordaría mucho las siguientes semanas cuando tendría que salir de la ciudad para ir a Santa Lucia.