viernes, 23 de diciembre de 2016

Observar

Observar el mundo no es de mi interés, no pretendo ver los mismos sucesos, repetirse una y otra vez bajo diferentes actores. El mismo libreto está ante mí, aunque muchos dicen que los tiempos cambian, los seres humanos nunca dejarán de ser predecibles.
A veces observo, no las cosas que las personas hacen, sino más allá de las apariencias. Ellos solo ven lo que está enfrente de sus ojos, el fenómeno, no intentan ver más allá de lo que las experiencias cotidianas representan. No es el tipo de trabajo que tiene, sino que a través de ello me doy cuenta, si es una persona dependiente de un sistema o si por el contrario le gusta ser su propio jefe y llevar el control. Tampoco es importante si se esfuerza o no, sino la manera de desempeñarse nos da la pauta, si es una persona cerrada o innovadora, que le agrada crear y transformar el mundo.
No son las actividades que realiza, sino que a través de ellas, se puede ver su visión de persona, de lo que pretende ser, y lo que puede llegar a ser. Son muchas las cosas que se pueden observar de las personas en la vida cotidiana. Cada una de ellas nos ayuda a descubrir los patrones de conducta de otros. Conociendo sus patrones lo sabremos todo.
La intuición está en mis manos, puedo saber qué pasará si lo tuviera enfrente mío. Lo puedo sentir, e incluso visualizar, me amará no por ser una chica linda, sino por lo excéntrica que soy, por la manera tan profunda y sencilla de ver el mundo, hablaremos de mucho y nada, nos reiremos del mundo y de nosotros mismos. Puedo ser una acompañante perfecta en tu mundo, seguir tus conversaciones acerca de las cosas que te apasionan, e intervenir en los momentos indicados, debatir tal vez todo con el fin de hacerte crecer, aún más de lo que has conseguido ser, pero no tengo el poder de elegir por los demás.
A veces las personas lo tenemos todo, lo que deseamos enfrente, pero solo vemos el fenómeno, de tal modo que no vemos más allá de esas apariencias. Nos deslumbramos por cosas que creemos que son mejores, pero las dejamos ir ¿me dejarás ir? Si aún no has tenido la oportunidad de conocer quién soy en realidad, más allá de una linda apariencia, de una imagen que bajo tu hermenéutica puede representar algo erróneo, ya que tú no tienes conocimientos previos míos, y los que hay dentro de ti te pueden engañar.
No conozco todas las cosas, sin embargo, cada cosa que plasma de tu vida cotidiana habla mucho por ti, del tipo de persona que eres, y eso lo tengo muy en cuenta.
No me gusta observar el mundo, sin embargo, eso no significa que no lo haya hecho bien hasta el día de hoy contigo.