No es posible conocer las mentes de los demás, por más tiempo que convivamos con alguien, siempre a la mañana siguiente una parte de nosotros mismos ya no es la misma. El mundo cada día cambia la forma de actuar de las personas ante la sociedad, la manera en la cual se relacionan las unas con las otras ya no es igual como lo fue en tiempos anteriores.
Las personas antiguas tenían más acercamiento con sus seres queridos, hablaban con ellos cara a cara. Ahora con el avance tecnológico podemos comunicarnos con personas que están muy lejos de los lugares donde vivimos. Sin embargo nos alejan de las personas que viven cerca de nosotros, ya que por pasar tiempo platicando con otros lejanos no aprovechamos a los cercanos. A veces ya no deseamos salir de casa, debido a que gracias a estas nuevas formas no es necesario ir a visitar a otros para saber como están. Las cosas ya no son como antes, estamos un poco más fríos y distantes, alejados los unos de otros. Aunque no todo es tan malo, si realmente aprovechamos las ventajas que tenemos, de poder hablar con moderación de forma inteligente con todas estas nuevas formas de socializar modernas.
Por eso surge una pregunta dentro de mí, la cual constantemente pasa por mí cabeza. ¿Quiénes somos realmente? ¿somos lo que escribimos o lo que hacemos? Hay estas dos dualidades en nuestras vidas. Por un lado una vida práctica llenas de acciones realizadas a lo largo de nuestro día. Por otra parte lo que platicamos con nuestros amigos y conocidos de manera escrita. ¿Realmente se parece la persona que vive a la que escribe, o son distintas parte de nuestro yo? ¿Cuál es mi yo real? Es una pregunta que constantemente me hago cuando se que pasa mucho tiempo hablando con personas que nunca ve, que sólo mediante mensajes de texto describe un panorama de su vida que muchas de las ocasiones es muy diferente a lo que se vive. Quien sabe, tal vez todos son de esta manera y acostumbran a mostrar una manera distinta a la que realmente se vive. Yo no lo sé, la gente acostumbra a hablar lo mejor de ellas mismas, lo que sabe hacer mejor de tal modo que muchos de ellos omiten las cosas que no son tan buenas de ellos mismos. Así no se ve como son realmente, lo que hacen o como viven a diario.
¿Quién vale mas? Las personas que viven en nuestro entorno cotidiano o las que leemos cada día, siempre pienso en ello cuando recuerdo cada una de las experiencias que vivimos juntos cada día, cuando puedo olerlo y sentirlo a mi lado. Tocar su cara, besar sus labios. Al sentir sus brazos alrededor mío, se que es real. Aunque se digan muchas cosas a través de palabras escritas a diario, siento que lo importante es más lo que hacemos a lo que decimos a mediante líneas a los demás.