domingo, 7 de junio de 2015

Santa Lucia (2 parte)

A la mañana siguiente no me levante tan temprano, deseaba disfrutar de mi cama unos minutos extra más. Después de despertar a los minutos me levante y comencé a tocar el piano que tenía en mi amplia habitación. Me estaba despidiendo de él por algunas semanas indefinidas, quería llevar dentro de mí el sonido de cada unas de sus teclas para no extrañarlo tanto. Después de pasar un tiempo termine de dejar en orden lo que restaba de la casa. Ya tenía vacio el refrigerador de productos alimenticios que pudieran ponerse en estado de descomposición en mi ausencia. No había comida en mi casa en esos momentos. Subí a darme un baño, pero antes de esto deje las cosas que me llevaría al viaje listas en la sala.

Después de darme el baño y terminar de cambiarme, salí a la calle a comer algo antes de irme. Fue exactamente al lado contrario al del día de ayer, a uno de mis lugares favoritos a comer se llamaba "La pequeña Italia" me gustaba mucho la comida de este lugar. No sabía cuándo volvería a visitar, así que disfrute mucho la comida de ese día. Cuando termine de comer regresa a casa de manera tranquila y pausada, observando alguno de los locales del vecindario. Me gustaba mucho mi vecindario ya que todas las cosas que necesitaba las tenía en las calles vecinas sin tener que ir muy lejos. Esperaba que en Santa Lucia fuera parecido, que todas las cosas que yo necesitaré se encontrarán a mi alcance sin tener que ir a lugares lejanos a mi casa.

Llegue a casa sólo para recoger mis pertenencias que llevaría a Santa Lucia, no tuve que esperar más de diez minutos cuando llego el taxi por mí para llevarme a la central de autobuses a tomar el autobús que me llevaría a mi lugar de destino. Realmente no era un lugar tan lejano, estaba a dos horas de la ciudad donde yo vivía, al norte. El taxi rápidamente me dejo en la central de autobuses justo a tiempo para abordar el autobús que me llevaría a mi destino. Estaba muy emocionada por llegar, a ese lugar fresco, lleno de árboles, plantas y cosas verdes que yo tanto amaba. Cuando iba en el autobús no pude dormir ni un solo momento, me gustaba mucho ver la vegetación que había a nuestro paso. Era muy lindo pasar de un lugar a otro y ver las diferencias que había en la vegetación. Cuando llegamos a Santa Lucia me gusto mucho lo primero que observe, se veía muy indo, fresco y cálido. A la parada del autobús me estaba esperando Rosa, una de las encargadas de la casa de mis padres en ese lugar. Quien me llevaría hasta la casa en la cual viviría en las siguientes semanas. Mientras la camioneta nos llevaba hasta la residencia yo observaba todas las cosas que había a mi paso, realmente no duramos mucho en llegar a casa. Se suponía que yo debería de recordar cada uno de esos lugares pues había estado en ellos en muchas ocasiones, sin embargo mi cerebro no guardaba ni un solo registro de haber estado ahí en el pasado. No entendía las cosas que lo demás hablaban al respecto sobre mis pasadas estancias. Estaba feliz cuando nos íbamos acercando a la casa por su ubicación. Estaba cercas de un lindo lago, rodeada de arboles que nos daban aire puro a nuestro alrededor. Tenía unos lindos jardines afuera de la casa, con flores realmente hermosas, me gustaba mucho todo lo que había visto hasta esos momentos. Al llegar a la casa de inmediato me dirigí al único lugar que yo recordaba claramente, al salón donde se encontraba el piano de cola más lindo que yo había visto en toda mi existencia. Quizá exageraba un poco por mi afirmación dicha anteriormente, pero realmente yo amaba ese piano. Se encontraba en la segunda planta de la casa, justo después de subir las escaleras principales había un largo pasillo que finalizaba en ese cuarto intermedio entre dos recamaras. Justo en medio del cuarto se encontraba ese hermoso piano, enfrente de un gran ventanal desde donde se podía ver un lindo paisaje. Amaba en gran manera ese lugar, siempre soñaba con estar ahí nuevamente, pero por una razón u otra no podía ir ahí. Cuando llegue me senté de inmediato en el banco del piano a interpretar una de mis melodías favoritas la polonesa Op. 53 en La bemol mayor, conocida como Polonesa heroica de Frederic Chopin, aunque me paso algo extraño, tenía más de dos días que yo no pensaba en la melodía de mis sueños, ni la recordaba para nada que tuviera que ver con ella. Cuando me senté en el banco del piano de repente comenzó a sonar en mi cabeza una vez más de manera muy extraña. No podía interpretarla con mis manos, eso era algo imposible para mí en esos momentos. Continué con mi plan inicial de tocar la otra pieza que me fascinaba en gran manera, estaba inmensamente emocionada al tocar nuevamente esas teclas. Su sonido era tan limpio y perfecto, tan afinado y armonioso, seguía siendo como lo recordaba en los viejos tiempo, todo ese espacio estaba idéntico al pasado que si recordaba. No sé cuánto tiempo pase en ese lugar, verdaderamente perdí el control del tiempo, estando junto a él. A mí me parecieron tan sólo unos minutos, pero fueron horas las que estuve en ese lugar, hasta que comenzó a oscurecer sentí como el transcurso del tiempo había avanzado demasiado rápido. No me quedo de otra que abandonarlo por unos minutos para ir a la habitación de a un lado a descansar unos minutos u horas, realmente no tenía idea de la hora que era. Me levante del piano y a unos cuantos metros se encontraba la habitación que yo estaría ocupando en esa temporada. Al parecer siempre había sido mía, por lo cual estaba llena de cosas que a mí me gustaban, las cuales no recordaba como todo lo demás. Cuando abrí la puerta me sentí muy bien, como si yo hubiese colocado cada una de las cosas en el lugar donde encontraban, tal como estaban. La noche fue muy tranquila para mi, tan relajada que pude dormir hasta muy tarde por la mañana a pesar de mi emoción por tocar de nuevo aquel hermoso piano que tanto amaba. Fue de esta manera como hice al despertar, me levante de aquella acogedora habitación para ir de nuevo al piano. Eran las nueve cuarenta y cinco de la mañana aproximadamente cuando nuevamente me senté en su banco. Cuando estaba en el era como una obsesión que ni yo misma podía controlar, el tiempo dejaba de existir para mí, de tal modo que los minutos pasaron sin que yo me diera cuenta de su existencia de forma lenta y silenciosa. Mi mente estaba concentrada en cada uno de los sonidos que mis dedos producían al contacto con las teclas de aquel hermoso piano. Así paso gran parte de aquel día, yo perdida en aquel mundo de notas musicales mi mundo predilecto. Cuando comenzó a oscurecer a las seis de la tarde con veinticinco minutos aproximadamente observé que el tiempo había pasado demasiado rápido y que ya era bastante tarde. Me levante para desentumirme un poco, camine en el salón donde se encontraba el piano. Salí al balcón a ver la vegetación, lago y jardín desde ese lugar pasando algunos minutos, después de esto baje al jardín de la casa en donde me senté por unos momentos a un lado de un árbol. Me sentía relajada, de tal modo como sí flotará y no fuera parte del mundo terrenal. En esos momentos escuche nuevamente la melodía, la misma que aparecía en mis sueños de manera consecutiva casi cada noche. No sabía de dónde provenía el sonido, o quien lo interpretaba en esos momentos. Pero parecería que no era de algún lugar cercano, ya que todo alrededor parecía silencioso y tranquilo. Era problema mío pensé de inmediato, debido a que eh pasado demasiado tiempo reproduciendo música que mi mente me hace escuchar cosas que realmente no están sucediendo en esos momentos. Estuve unos minutos más en el jardín para después ir a la cocina a comer algo, no había probado nada de comida en todo el día así que tenía mucha hambre en esos momentos. Pase poco tiempo en la cocina, apenas y comí algo ligero, entonces regresé nuevamente a la sala donde se encontraba el piano, pero no me volví a sentar en el piano, si no en el sillón que estaba a un lado de la ventana comencé a leer un libro. Aunque no sé si fue por mucho tiempo porque me quede dormida en aquel lugar, de tal manera que me di cuenta en la madrugada como a las cuatro de la mañana cuando el viento era más frío y sentí incomodidad al estar en ese lugar. Me cambie a la habitación para dormir en la cama unas horas más ya que ese día debía de presentare por primera vez en el instituto superior de música en el cual estaría dando algunos cursos de piano a sus alumnos por una temporada. Ese día me levante muy temprano, después de salir de mi habitación fui a dar un pequeño paseo por los alrededores de la casa. Me gustaba mucho ese ambiente, el olor que los árboles dejaban a sus alrededores era muy confortable. Pase tiempo en aquel lugar, no sé decir con exactitud cuánto fue en esa mañana gratificante.

Legue muy de mañana al instituto de música, cuando aún no había muchas personas a los alrededores, entonces di un paseo por los pasillos para conocer las instalaciones de aquel lugar, las cuales me gustaron en gran manera. Camine por cada una de las áreas, conocí la distintas aulas y salones. Era muy extraño para mí porque nunca había estado en ese lugar, pero aún así todo me era muy cercano. Tenía la sensación como si otras tantas ocasiones yo había estado caminando por sus pasillos. Fue entonces cuando me acerque a una de las aulas del segundo piso, la cual se encontraba al final del pasillo casi escondida. Era muy pequeña, al parecer no se usaba con frecuencia para dar clases en ella ya que sólo contenía un piano muy lindo, bien afinado por cierto y unas pocas sillas con una gran ventana desde donde se podía observar el jardín. No pude evitar no entrar en aquel lugar, después de que mis pies se detuvieron frente a ella por unos instantes. Entre silenciosamente, de tal manera como si buscara algo, pero no sabía, no entendía el porqué de esa actitud. Tarde unos minutos antes de acercarme donde se encontraba el piano. Fue entonces en ese lugar cuando la melodía resonó en mi mente con tanta claridad como sí alguien la tocara en esos momentos en el piano que estaba aún lado mío. Pero nadie me acompañaba, estaba sola tratando de descifrar cada unos de los compases de tal pieza musical, las notas y acordes que los componían. No podía reproducirla, mis dedos se negaban a posar en las teclas correspondientes a cada una de esas notas. Estaba hipnotizada al no comprender todas aquellas cosas que me estaban pasando en esos momentos. No continué más tiempo en ese lugar, salí para ir a la sala de profesores a que llegara alguna de las personas que estarían trabajando conmigo en aquel lugar. Sentía mucha confusión en aquellos días, ya que muchas ideas extrañas albergaban mi mente. Creía tener todo bajo control, sin embargo los últimos acontecimientos me hacían ver lo contrario, cosas que yo no sabía de donde estaban surgiendo, tampoco podía detener su transcurso.

Espere algunos minutos sentada leyendo un libro hasta que algunos de los profesores llegaron. Me saludaron, preguntaron si ya había visto las instalaciones del instituto de música lo cual respondí de manera afirmativa. Ellos me dijeron que esperaba que tuviera una buena estancia en ese lugar, que cualquier cosa que yo necesitara acudiera con ellos y me ayudarían a resolverla.