martes, 22 de septiembre de 2015

La sombra de un pasado incierto

Todo estaba silencioso, quieto, oscuro, sin un pequeño rayo de luz que iluminara el lugar donde se encontraba. No recordaba haber estado antes en aquella habitación, tampoco lo soñó, era todo tan extraño e inusual para ella. No sabía que era lo que hacia, ni como había llegado hasta ahí. Su cuerpo se encontraba a un lado de un viejo piano transversal. Sus manos estiradas, con ambos brazos amarrados con tal fuerza que las cuerdas ya las tenía marcadas. De sus ojos brotaban profundas lagrimas de dolor, de las desesperación que sentía al no poder hacer nada por salvarse a sí misma. No tenía esperanza alguna de poder escapar. Tenía mucha tristeza e impotencia, su vida se estaba escapando de entre sus manos. Gritaba sin parar pero no había nadie que pudiera auxiliarla. De un momento a otro una chispa de fuego se prendió, la cual poco a poco comenzó a extenderse por cada rincón de aquella vieja choza, hasta llegar al lugar donde se encontraba aquella chica. El fuego recorrió poco a poco cada una de las cuerdas que la sujetaba hasta llegar a sus manos y pies. Era insoportable aquel calor, el fuego quemaba su piel. Era mucho aquel dolor que estaba sintiendo, gritaba, pero nadie podía escucharla. De repente cerro sus ojos y los volvió a abrir, cuando esto paso ya no estaba en aquel lugar, si no en su cuarto, todo esta bien se dijo así misma. Después de esto se levanto poco a poco de la cama para ir a donde se encontraba su piano. Su rostro lucia pálido, sus ojos los tenía perdidos en la nada, er tan real lo que había pasado y no lo comprendía. Se sentó en el banco y se puso a tocar, eran aproximadamente las cuatro de la mañana con treinta y cinco minutos. Poco a poco se fue tranquilizando hasta olvidar un poco lo sucedido mientras que sus dedos se aferraban a cada una de las notas del piano, de tal modo como lo hace un pequeño bebé a su madre. Sus oídos estaban atentos a cada nota y lo que cada una de ellas le brindaba a su alma. Los minutos pasaron, muy pronto la claridad del día inundo toda la habitación, el corazón ya había olvidado el pasado y esta casi por completo renovado, sin embargo en lo profundo de sus corazón aún recordaba lo sucedido.

El tiempo paso sin que pudiera sentirlo, cuando reacciono ya era un poco tarde, debía de pararse de aquel banco de manera rápida para ir a clases. Después de todo la escuela no estaba nada lejos de su casa, sólo a un par de cuadras de ahí.

No pasaron muchos minutos en los cuales ella se paro del piano y salió de su casa, sus mirada continuaba perdida, triste y llena de confusión. Caminaba por las calles perdida en sus pensamientos, de tal manera como si fuese un fantasma, ignorando cada una de las cosas que se encontraban a su paso. Pasada tres cuadras de su casa, se encontraba un bonito parque lleno de grandes árboles. Siempre acostumbraba a atravesar dicho parque para cortar el camino y ahorrar tiempo. Sin embargo por algún motivo que no comprendía tuvo la necesidad de quedarse un momento sentada cerca de un árbol el cual nunca antes había observado detenidamente. Era algo que no sé podía explicar porque hacia, sensaciones extrañas a ella misma se apoderaban de su cuerpo, Paro unos momentos, se sentó aún lado suyo y comenzó a observar un pequeño lago artificial que estaba justo enfrente de aquel gran árbol. No podía dejar de observar aquel lugar, que de pronto se volvió silencioso y quieto. Sintió de un momento a otro como si ya no estuviera en el parque. El ambiente era de un lugar al cual antes había ido pero no podía recordar donde era. Los minutos pasaron de manera lenta, sin embargo no se preocupo por ellos, las distintas sensaciones de si cuerpo la ponían a pensar el porque de todas las cosas sobre naturales vividas en los últimos días.

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