Siempre pienso, todo el tiempo cuestionó, es una actitud normal en los miembros de mi especie. Nosotros nos hemos preguntado desde el inicio ¿Cuál es nuestro propósito? La razón por la cuál estamos vivos cada mañana. Encontrando como respuesta fácil que es para triunfar, para obtener algún tipo de gloria. ¿Qué es triunfar?, ¿Sí tenemos todo lo que deseamos en este mundo sería triunfar? No podemos ser soberanos en todos los aspectos de nuestra vida, porque aunque tengamos dinero, o vienes materiales, eso no nos garantiza triunfar con el alma, o la mente. No somos campeones cuando no tenemos el control total de las circunstancias, ellas son las que dan la pauta en cada momento.
¿Cómo conseguir la gloria? Todo depende del sentido que le demos a gloria, si conocemos su verdadero significado o una suposición.
Una mujer tenía muy fuertes dolores, su bebé estaba a punto de nacer. Era ese momento en el cual muchas pasan por un gran dolor. Pero no estaba sola, no podía permitir que ese hermoso momento, dónde recibiría a su pequeño fuera de tristeza. La gloria de Dios estaba siendo manifestada, él señor es el creador de la vida, así que podemos ver su poder en cada nacimiento. En estos momentos dio gloria a Dios, no solo con el acto de ser madre, sino con su mente, alabando a Dios en todo momento, cantando para dar gloria a su nombre. Recordando pequeños trozos de su palabra, en dónde pensaba cada una de sus promesas, pero sobre todo le daba honra.
Aquellos dolores que tenía al principio desaparecieron, no sabría decir si no estaban porque se fueron por completo, o sí porque su mente se desvió a otro lugar, en dónde ese dolor físico no era importante. Un momento que para la mayoría de mujeres es bastante doloroso, ella triunfó al dar a luz a su pequeño sin dolor.
Así es nuestra vida, procuramos caminar por sendas despejadas, para obtener un triunfo parcial, que solo dura por unos momentos. Deseamos obtener una gloria, la cual de la misma manera en la cual la obtenemos se va.
Olvidamos glorificar a Dios con nuestras vidas, así como la mujer encinta triunfó en esos momentos dolorosos, nuestro Dios es el único que puede darnos los triunfos eternos.
Cualquier circunstancia que vivamos, sea alegre, o en momentos de tormenta, siempre debemos de adorar primero a Dios, ponerlo como prioridad en todas nuestras circunstancias nos dará la victoria.
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